La vida en sueños de Carlos Otero

‘Aquí trabajo con libertad’, asegura el animador de ‘Pellízcame que estoy soñando’ que abandonó la isla a fines del 2007

Hace un par de años, Carlos Otero esperaba por la luz verde frente a un semáforo habanero cuando alguien le gritó: ”¿Oye, tú no estabas en Miami?” Se trataba de un hombre de pueblo que al igual que sus miles de fanáticos creyó el rumor de que el animador había abandonado el país. Sin dejarlo responder, el sujeto le rogó: “¿Podrías esconderte una semana más hasta que yo venda los videos de Sábado gigante donde tú apareces saludando a Sissi?”

En ese momento, el hoy conductor de Pellízcame que estoy soñando no imaginó que el encuentro sería premonitorio. Ahora, cuando han transcurrido tres semanas de la salida al aire de su propio espacio en América Tevé Canal 41, Otero habla de esta nueva etapa de su vida durante su primera visita a la redacción de El Nuevo Herald.

“He aprendido a trabajar. En Cuba sólo lo hacía cuatro días al mes. El resto del tiempo estaba en mi casa oxidándome. Aquí trabajo con libertad. ¡Es una lástima que todo esto me haya cogido con casi 50 años!”

Luego explica que desde el amanecer se pone en contacto con el mundo a través de internet, llama a su productor Cáceres Manso –el mismo que lo lanzó hace tres décadas en el programa Para bailar– y antes de partir hacia el canal, recoge de la escuela a sus hijos Alejandro y Julio César, de 10 y ocho años, respectivamente. Y aunque todavía ignora quién es Marta Flores y otras voces importantes de los medios locales, cuando dispone de tiempo el artista se da un salto hasta el restaurante Versailles para conocer cómo se mueve el cubano de aquí. ”¡Tengo que integrarme a esta sociedad!”, exclama.

Cuando entró al set de su programa la noche inaugural, Carlos se sintió el hombre más feliz del mundo porque estaba haciendo lo que quería a pocos días de haber llegado a Miami.

”Me persigné antes de entrar al show, cosa que nunca había hecho en mi vida”, evoca. ‘Luego le dije a mi ángel de la guarda: `Ayúdame, que lo demás lo pongo yo’. Estaba tan confiado, que aguanté toda la carga emotiva que tenía para no parecer demasiado melodramático”.

¿Siente nostalgia por sus años de estrellato cubano? ”Sólo extraño a mi hijo Carlos Manuel, de 19 años”, responde enérgico, ‘Cuando me monté en el avión, miré hacia atrás y dije: `Hasta luego’ ”.

Según Otero, el cariño que le ha demostrado el público de aquí, el apoyo de sus compañeros y los mensajes recibidos de La Habana, desde el momento en que se difundió la noticia de su arribo a Miami, han sido el espaldarazo para salir adelante.

“Cuando la CNN dio la noticia de mi llegada, las personas que estaban en el salón de postproducción de la televisión cubana empezaron a aplaudir de pie. Eso es lo más importante. Por eso me parece risible que Abel Prieto, el ministro de Cultura de Cuba, opine que no es problema para la cultura cubana que sus artistas se queden en el extranjero. Ahí uno se da cuenta de que él no sabe lo que sienten y padecen sus artistas”.

En Cuba, Carlos se consideraba un privilegiado. Vivía en la zona exclusiva de Miramar, tenía automóvil y podía viajar al extranjero acompañado por su esposa, Maylén, de 32 años.

”Las autoridades de la televisión nunca se metieron conmigo porque asumieron que yo era muy popular”, afirma.“A pesar de eso, tuve un encontronazo con un funcionario que me costó una sanción de cuatro años fuera del aire por negarme a seguir en un programa, y otro cuando no quise hablar sobre el niño Elián González”.

El animador cuenta que en el 2006, durante una gira por Toronto, le manifestó a su pareja su deseo de abandonar la isla para que sus hijos ”crecieran en libertad y pudieran asistir a buenas escuelas”. Pocos meses después, conoció a Carlucho en Cancún y en cuanto éste le preguntó qué hacía en Cuba desperdiciando su talento, le abrió el corazón.

”Sentía preocupación por lo que pudiera pasar”, recuerda. “¿Podré darle un futuro mejor a mis hijos y encaminar mi profesión?, me preguntaba”.

Como el cuento tuvo un final feliz, Carlos no quiere perder ni un minuto en el segundo aire de su carrera. Por eso se ríe de los comentarios sobre la supuesta rivalidad entre él y su colega Alexis Valdés –el animador de Esta noche tu Night, de Mega TV– con quien intercambió saludos navideños.

“El hecho de que nos hayan puesto a competir es saludable porque las dos ofertas son buenas. Con Pellízcame que estoy soñando me propongo cambiar el concepto que se tiene de los cubanos en la televisión. Quiero que sea un programa elegante, ameno y con un lenguaje apropiado. Eso siempre le gusta a la gente”.

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