Fidel Castro renuncia a la presidencia de Cuba

LA HABANA (AFP) — Fidel Castro anunció este martes su renuncia a la Presidencia de Cuba tras 49 años en el poder, abriendo una era de cambios en la cual el legendario dirigente comunista mantendrá la influencia de su liderazgo histórico.

“No aspiraré ni aceptaré, el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe”, afirmó en su carta publicada en el diario oficial Granma, a cinco días de que el Parlamento defina la nueva cúpula del Gobierno.

En su carta, Castro no hizo mención de su cargo como primer secretario del gobernante Partido Comunista (PCC, único), lo que significa una amplia cuota de poder, por ser la fuerza superior de la sociedad y el Estado en Cuba.

Último líder histórico del comunismo, el líder de 81 años dio el paso al costado tras casi 19 meses de convalecer de una enfermedad de origen intestinal que lo llevó a ceder el mando con carácter provisional a su hermano Raúl, ministro de Defensa de 76 años.

Castro comunicó su decisión cuando faltaban cinco días para la histórica sesión del Parlamento en la que iba a ser postulado para la reelección como presidente del Consejo de Estado -Ejecutivo- por cinco años más.

Con este anuncio, Fidel deja el camino despejado a Raúl para ser electo presidente, sin que se descarte una eventual sorpresa -según analistas- en el caso de que el vicepresidente Carlos Lage, de 56 años, asuma como cabeza del Estado instalando una nueva generación en el poder.

“Afortunadamente nuestro proceso cuenta todavía con cuadros de la vieja guardia, junto a otros que eran muy jóvenes cuando se inició la primera etapa de la Revolución”, subrayó Castro en su carta.

“Cuentan con la autoridad y la experiencia para garantizar el reemplazo. Dispone igualmente nuestro proceso de la generación intermedia que aprendió junto a nosotros los elementos del complejo y casi inaccesible arte de organizar y dirigir una revolución”, agregó.

En diciembre, Castro expresó en un mensaje escrito que no estaba aferrado al poder ni obstruía el paso de las nuevas generaciones, pero en enero fue electo diputado y quedó habilitado para una reelección presidencial.

“Traicionaría (…) mi conciencia ocupar una responsabilidad que requiere movilidad y entrega total que no estoy en condiciones físicas de ofrecer. Lo explico sin dramatismo”, afirmó en su misiva.

Desde marzo pasado, fuera de la escena pública, sólo visto en vídeos y fotos y en traje deportivo -nunca más de traje verde oliva-, Castro se dedicaba a escribir artículos bajo el título de ‘Reflexiones del Comandante en Jefe’.

“No me despido de ustedes. Deseo sólo combatir como un soldado de las ideas. Seguiré escribiendo bajo el título ‘Reflexiones del compañero Fidel’. Será un arma más del arsenal con la cual se podrá contar. Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso”, manifestó.

Castro advirtió a los cubanos que “el camino siempre será difícil y requerirá el esfuerzo inteligente de todos”. “Prepararse siempre para la peor de las variantes. Ser tan prudentes en el éxito como firmes en la adversidad es un principio que no puede olvidarse”, aconsejó.

Al referirse a Estados Unidos, advirtió que “el adversario a derrotar es sumamente fuerte, pero lo hemos mantenido a raya durante medio siglo”.

Las reacciones no se hicieron esperar. “Veo esto como un periodo de transición y podría ser el comienzo de la transición democrática para el pueblo en Cuba. Y vamos a ayudar”, afirmó el presidente estadounidense George W. Bush.

La Secretaria de Estado de España para Iberoamérica, Trinidad Jiménez, dijo que “es el momento en el cual Raúl Castro va a poder asumir con una mayor capacidad, solidez y confianza” el proyecto de reformas.

El Partido Comunista ruso calificó la decisión como “valiente”, en tanto que el secretario de Estado francés de Asuntos europeos, Jean-Pierre Jouyet, dijo esperar que “después de esa renuncia se abra una nueva vía y que haya más democracia en ese país”.

“Reiteramos nuestra predisposición para tener un diálogo”, dijo John Clancy, portavoz el comisario europeo Louis Michel. Para Gran Bretaña “es una oportunidad para avanzar en una transición pacífica”.

En la isla, la oposición reaccionó entre la apatía y la esperanza. “Es la consolidación de Raúl (…) eso abre más expectativa de que se empiecen a hacer los cambios que tanto queremos”, dijo el economista disidente Oscar Espinosa.

La oposición acusa a Fidel Castro de mantener en prisión a unos 240 presos políticos, del descalabro de la economía y de una sistemática violación a los derechos humanos.

Desde su primera operación el 27 de julio de 2006, Castro libró una batalla contra la muerte tras un ritmo de vida alucinante. Tuvo varias cirugías y dependió por meses de “venas tomadas y catéteres”, según escribió.

La noche del 31 de julio de 2006 sorprendió a Cuba y al mundo con la histórica proclama en la que anunció que cedía el poder a Raúl, tras sufrir sangrados “sostenidos”.

‘Recordman’ mundial como gobernante, Castro es el único líder al que conocen siete de cada diez cubanos, por lo que su enfermedad abrió enormes interrogantes sobre el futuro de la isla, ahora bajo la expectativa de cambios que prometió Raúl para aliviar los problemas de la vida diaria.

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