¿Biocombustibles o alimentos? Una falsa disyuntiva

Por: Jorge Hernández Fonseca
http://www.cubalibredigital.com

Hay una campaña mundial contra los biocombustibles. Es una campaña probablemente pagada por uno de los sectores considerados (por los expertos) entre los principales, sino el principal, causante del aumento del precio de los alimentos a nivel mundial: el sector petrolero.

La situación actual, caracterizada por un aumento sensible y generalizado de los precios de los alimentos en todo el mundo, afecta principalmente –como se sabe– a los países pobres, donde ha habido protestas violentas (como ocurrió en Haití) y donde el insostenible nivel de precios de los alimentos ha provocado medidas gubernamentales y una copiosa ayuda internacional.

Hay sin embargo detalles curiosos y significativos en esta campaña en curso, comenzada no por casualidad por el dictador cubano el año pasado, al calificar como ‘anti-ético’ la producción de etanol a partir de cultivos agrícolas (como la caña de azúcar) con una doble intención: por un lado ocultaba el fracaso de su producción azucarera, ahora insignificante, y por otro, defender los intereses petroleros de su mecenas y amigo Hugo Chávez, que vive por, y del petróleo.

Es curioso como en la campaña anti-etanol actual, personajes que los cubanos conocemos muy bien por su compromiso y adhesión a la dictadura cubana (y al hambre que asola nuestro país) como el marxista-leninista relator de la ONU, señor Jean Ziegler, participa de manera destacada diciendo que producir biocombustibles “es un crimen contra la humanidad”. ¡Que ignorancia!

La pista que proporciona Ziegler nos conduce sin dudas a la generosa chequera de Hugo Chávez (porque la de Fidel Castro se secó hace ya muchos años) lo que desnuda las turbias intenciones con que se genera la campaña anti etanol en círculos aparentemente imparciales, como lo es un relator de la ONU (fidelista) entre otros funcionarios que hablan lo que no saben.

Por lo que al futuro de Cuba compete, me siento ante la imperiosa necesidad de escribir sobre este tema tan especializado, con vistas a clarificar, a los ojos de los cubanos de dentro y fuera de la isla, las verdaderas intenciones contenidas en la campaña anti etanol en marcha.

Las verdaderas causas del encarecimientos del precio de los alimentos son muchas y de variada índole, pero vale la pena destacar, como inicio de discusión y análisis, que en Brasil, único país del Tercer Mundo que produce etanol en cantidades importantes para sustituir los combustibles fósiles (que es la esencia de la crítica en curso que se hace a los biocombustibles) el encarecimiento del precio de los alimentos tiene causas totalmente identificadas, ninguna de las cuales está asociada a la producción de etanol con la caña de azúcar, todo lo contrario.

Brasil produce hoy casi 20 mil millones de litros de etanol usando la caña de azúcar como materia prima, lo que no ha ocasionado una disminución de la producción azucarera (como dice la campaña anti biocombustibles en marcha, que supone el encarecimiento del precio del azúcar por haber tomado la caña para hacer etanol y no azúcar). Lejos de Brasil haber producido menos azúcar, como se sabe ha pasado a ocupar el lugar dejado por la Cuba de Castro (el primer lugar mundial) como productor y exportador de azúcar de caña, produciendo en el año 2007 casi 35 millones de toneladas de azúcar. Implantó record en la producción de de etanol e implantó record en la producción de azúcar. Es un ejemplo claro de la falacia en curso.

Como los cubanos sabemos, Cuba fue durante casi todo el siglo XX el principal productor y exportador de azúcar del mundo. A mediados de los años 80, Cuba producía alrededor de 7 millones de toneladas de azúcar y exportaba algo más de 5 millones de su producción. En esa época, Brasil se empeñaba en sustituir por etanol buena parte de la gasolina en sus autos de paseo, plan que implicó simultáneamente producir también azúcar en cantidades considerables, sobrepasando a Cuba como primer productor y exportador mundial precisamente en esa época, con niveles de producción que la Cuba de Castro nunca consiguió alcanzar, los famosos 10 millones de toneladas de azúcar, siguiendo Brasil para los 20 millones, para los 30 millones y en camino a producir 40 millones de toneladas, mientras batía record de producción de etanol.

El encarecimiento de los alimentos se debe, no a la producción de etanol a partir de cultivos agrícolas (Brasil lo demuestra que semejante afirmación es una falacia) se debe principalmente a varios y complejos factores, principalmente a dos elementos que se conjugan negativamente: Primero, las cosechas mundiales se han perjudicado de manera extraordinaria en el pasado reciente, debido a problemas climáticos decurrentes del calentamiento global (efecto negativo del cual se culpa al petróleo y por eso paga la campaña contra los biocombustibles) y en Segundo lugar, a que importantes y masivas parcelas de la población mundial, en China, India y Brasil, han tenido acceso al consumo de alimentos. Estos dos factores conjugados, disminución de la oferta y aumento de la demanda, se han combinado para incrementar los precios.

Como dijimos al inicio, esta carestía ha afectado básicamente a países pobres, como los países africanos y Haití (mencionado antes) donde no se ha producido rigurosamente una sola gota de biocombustibles, siendo que en Brasil esta alza de los precios se ha asimilado sin problemas.

Otras cusas adicionales del encarecimiento del precio de los alimentos, no menos importantes que las anteriormente expuestas son: Primero, el extraordinario y desproporcionado aumento de los precios del petróleo, que en muy poco espacio de tiempo ha cuadruplicado su valor, afectado la producción y el transporte a escala planetaria, con el consiguiente impacto el costo de los alimentos que llegan a las góndolas de los mercados, Segundo, los altos subsidios y el proteccionismo egoísta de los países más desarrollados (EUA, Europa y Japón) que impiden a los países pobres producir alimentos baratos para sus mercados; y Tercero, la acelerada, incontrolable e importante devaluación del dólar, que encarece los precios internacionales de los alimentos, casi todos cotizados en dólares. ¿Qué tiene que ver con todo esto el etanol?

La producción potencial de importantes cantidades de etanol en países pobres usando caña de azúcar como materia prima, significaría ventajas evidentes de todo tipo, como lo sería en la Cuba del futuro post Castro, a saber: Daría empleo y renta a grandes masas, ya que la industria sucro-alcoholera emplea mucha mano de obra y distribuye renta entre todas las clases sociales; Sustituiría enormes cantidades de gasolina fósil –que afecta al medio ambiente– por etanol, mucho menos dañino al calentamiento global; Permitiría (como sucede en el Brasil de hoy) la entrada de capital extranjero inversionista en un plan para la producción de etanol con la caña de azúcar, generando empleo y renta, además de crecimiento económico; lo que permitiría a los países pobres exportar etanol, con un valor agregado equivalente a la gasolina.

La estructuración de un plan asociado a la caña de azúcar en la Cuba del futuro, sería, además de una muestra del fracaso de la ‘revolución cubana’, la base del crecimiento económico de la isla, que se esa manera no sólo produciría azúcar, como etanol exportado como sustituto de la gasolina al Primer Mundo, como lo sería también si los países africanos tropicales (donde crece la caña de azúcar) adoptaran un plan basado en la caña de azúcar, que permitiría empleo y renta a las grande masas desposeídas, ahora sin recursos para comprar alimentos.

La conversión de caña de azúcar en etanol no perjudica a las grandes mayorías de los países pobres, más bien los benefician. Lo que afecta a los países pobres es la falta de empleo (la industria sucro alcoholera generaría mucho empleo); afecta la falta de una renta fija (la industria sucro alcoholera la daría); afecta no tener un producto agrícola para vender en los mercados de los países ricos (por el proteccionismo) siendo el etanol deficitario en el Primer Mundo.

Pobreza en los países pobres es no tener empleo para su pueblo y no tener mercado para sus productos. La caña de azúcar y el etanol no son parte del problema, son parte de a solución.

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