La fiebre consumista desembarca en Cuba

Por: Milagros López

Jovenes cubanos
Jovenes cubanos difruntando un celular cuando en el mundo ya es algo normal

Con la ‘apertura’ de Raúl Castro, el lunes comenzó la venta de celulares, con una aclaración para evitar accidentes en las vías. Pero también bicicletas, arroceras y DVD ‘se venden como rosquillas’.

“Lo bueno de todo esto es que quiten las prohibiciones, que no benefician a nadie. Yo no puedo pagarme ni una noche en un hotel, pero me parece bien que el que tenga dinero lo haga si quiere”.

Esta frase de Gabriel, un mecánico próximo a la jubilación, resume el sentir generalizado de los cubanos que desde el pasado primero de abril están sacando los ahorros de las alcancías para ir a gastarlos en bicicletas eléctricas, ollas arroceras y, en enorme medida, en reproductores de DVD, que al decir de un comerciante, “se venden como rosquillas”, todo gracias al levantamiento de las restricciones que existían sobre estos y otros productos.

Hasta hace un mes, estos artículos estaban etiquetados con un infranqueable “solo para empresas”. Pero ahora generan largas colas en las tiendas.

“Mira, ‘papa’, ¿ves que es cierto?”, le decía un estudiante a otro mientras miraban embelesados cuatro modelos de reproductores de películas exhibidos en un escaparate de La Habana.

‘Vamos de maravilla’

El jueves, una de las tiendas de venta en divisas ubicada en el barrio de Miramar había agotado todas sus existencias de aparatos de DVD.

“De maravilla”, sintetizó una jefa de planta del comercio. “Estamos esperando que nos traigan más mercancía”.

Desde el lunes, la venta de teléfonos celulares -otro de los servicios ‘liberados’- ha generado también largas filas de compradores ante los establecimientos de la compañía telefónica estatal, Etecsa, única habilitada para ofrecer el servicio.

Odalis, empleada de Etecsa en una oficina del barrio Vedado de La Habana, contó que en solo dos horas habían habilitado 68 líneas. Y esto a pesar de que activar el servicio cuesta 111 pesos convertibles (CUCs), lo que equivale a unos 120 dólares, en un país donde el salario medio ronda los 15 dólares.

Elena, una ama de casa de 53 años, explicó que su suegra, residente en España, le mandó el dinero para dar de alta la línea. Y según la empresa telefónica, la mayoría de la gente dice que quiere el teléfono solo para recibir llamadas o para enviar mensajes de texto.

‘Granma’ interviene

La fiebre por el celular llega a tal punto, que el diario oficial Granma se apresuró el jueves a dar algunos “consejos útiles” a los conductores cubanos para evitar que haya demasiados accidentes por culpa de la novedad.

“Desconecte el móvil mientras conduce”; “si necesita hacer una llamada urgente, detenga el vehículo” y “si va acompañado permita que sea su compañero de viaje quien manipule el equipo”, recomendó Granma en un artículo titulado “Celulares en la vía”.

Desde que el 24 de febrero Raúl Castro asumió oficialmente la Presidencia, dio el carpetazo a muchas prohibiciones que, como afirmó en un discurso en diciembre, “habían sido superadas por la vida”.

El líder cubano fue categórico al afirmar: “Detrás de cada prohibición incorrecta búsquese un buen número de ilegalidades”.

Raúl permitió la venta de artículos que, aunque prohibidos, eran asequibles en el mercado negro. También puso a disposición de los cubanos el hospedaje en hoteles y el alquiler de carros, al tiempo que comenzó una mini reforma agraria, permitiendo que cooperativas de campesinos exploten tierras para beneficio de ellos y sus familias.

Los computadores ya recibieron el visto bueno para su comercialización, pero falta que las autoridades fijen los precios de venta. Y los hornos microondas y los aires acondicionados son productos cuya venta está todavía en estudio.

Servicios inaccesibles

Con todo, algunas reformas impactan con menos fuerza que otras. El jueves, en una reunión de Revisión de Cuentas en La Habana, el delegado municipal aseguró que desde que se abrieron los hoteles al turismo local solo 27 cubanos se habían animado a alojarse, y en todos los casos, solamente por una noche.

Tampoco en las agencias de alquiler de autos se ha sentido un ‘boom’ de conductores locales. Leonel, empleado de una concesionaria, le dijo a EL TIEMPO que de los 60 contratos vigentes, solo una decena son de cubanos.

Arnay, animador en un hotel del balneario de Varadero, aseguró que la mayoría de los turistas locales que se alojan son personas beneficiadas con los planes de estímulo laboral que conceden algunas empresas estatales importantes a sus buenos empleados, porque “son muy pocos los que pueden permitirse el lujo de pagarse una estadía con su propio dinero”. Y añadió que entre los pocos que pueden, hay temor de terminar siendo investigados por la policía para que expliquen el origen de sus dineros.

Precisamente el punto flaco de todas estas ventajas es el precio en que deben ser abonadas: el peso cubano convertible (CUC), equiparable a la divisa, pero 24 veces más caro que el peso cubano, que es la moneda en que se recibe la mayor parte del salario.

Los precios de los reproductores de DVD van desde los 100 a los 250 dólares, y una habitación doble en Varadero puede ir desde los 50 a los 200 en un Meliá ‘todo incluido’.

Aunque según estimaciones oficiales, el 60 por ciento de los cubanos tiene acceso a la moneda fuerte: bien porque reciben divisas de sus familiares -residentes en Estados Unidos o en otros lugares del mundo- o bien porque colgaron sus títulos universitarios para trabajar como camareros o choferes en el sector del turismo, y tienen acceso a las codiciadas propinas.

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