Cuba ¿Por qué los cambios?

Por: Huber Matos Araluce

Antes de julio del 2006, mes en que Fidel Castro fue internado con urgencia por supuestos problemas gastrointestinales, la cúpula del poder en Cuba ya estaba al tanto que Castro había entrado en una etapa irrecuperable.  El diagnóstico médico previo era preocupante, el Comandante en Jefe estaba perdiendo su capacidad mental, había sufrido más de una isquemia y las consecuencias de la próxima podían ser devastadoras.  Tenían que prepararse para lo peor.  ¿Cómo reaccionaría la población el día en que muriera?  ¿Como podría manejarse una sucesión con éxito?  El panorama no era alentador.

El romance mediático mundial con el castrismo estaba concluyendo.  Los “logros” de la Revolución se habían ido evaporando y los medios de comunicación internacional ya no los disimulaban como antes.  La producción de azúcar había sido reducida a una mínima fracción de los buenos tiempos y los demás sectores agrícolas estaban en iguales o peores condiciones.   Tampoco podían esconderse los problemas en el campo educativo y el deterioro de la salud pública.   La ausencia de Fidel Castro crearía expectativas, presiones y curiosidad sobre las verdaderas condiciones del pueblo cubano.

La pérdida de la subvención venezolana daría inicio a una crisis en Cuba muy difícil de controlar.  Chávez podía perder el poder, en consecuencia el flujo de petróleo desde Venezuela no está garantizado.  Ese petróleo evita la paralización del transporte y la generación de electricidad en Cuba,  además una parte se vende  para pagar las importaciones  del 64% de los alimentos que representan la canasta básica de la población.  El fracaso de Chávez en el referendo de diciembre del 2007 fue una señal adicional de peligro.

Aunque Washington había repetido públicamente una y otra vez que no aceptaría como sucesor a Raúl Castro,  la administración del Presidente Bush haría lo posible por no estimular una crisis en Cuba.  Su gobierno estaba demasiado preocupado por una eventual inmigración ilegal masiva desde la isla.   Además, entre Iraq, Afganistán, Al Qaeda, Irán y la impopularidad mundial, la Casa Blanca estaba bien enredada.  Un triunfo del Partido Demócrata en Noviembre del 2008 era esperanzador para la cúpula castrista.

En Europa el gobierno español seguiría defendiendo los intereses de sus empresarios en Cuba.  Estos controlan una buena parte de la industria turística de la isla.  Por esta razón y para explotar el sentimiento anti norteamericano entre los  españoles, el gobierno socialista continuará  insistiendo en el seno de la Unión Europea en que hacia Cuba, una política de acercamiento es más efectiva que una de enfrentamiento y presión.  El grupo que heredaba la sucesión podía convencer a España de que harían una apertura en Cuba. Mientras ésta no pusiera  en peligro su casi monopolio del turismo en la isla, los españoles  continuarían colaborando.

La situación interna era bastante más complicada.  Aun manteniéndose el suministro de petróleo venezolano la economía de la isla seguiría  deteriorándose, o en el mejor de los casos su crecimiento sería inferior a las necesidades de la población.  La nueva generación de cubanos está frustrada y el sueño de los jóvenes es huir de Cuba hacia los Estados Unidos.  No puede descartarse que en determinadas circunstancias ese descontento se convierta en exigencias y eventualmente en retos al gobierno.

La mayoría de las personas vinculadas directamente al gobierno o sus a organizaciones, incluyendo los militares, están descontentos. La sucesión estaba convencida que no podía contar con el apoyo incondicional de estos cubanos. Aunque el nivel de vida de este grupo es superior a la de la mayoría de la población, ellos  saben que es inferior al que podrían disfrutar si el sistema permitiese ciertas libertades.   La ausencia del Fidel Castro haría cada vez más difícil justificar los errores y excesos de  sus decisiones.

Una y otra vez la disidencia ha sobrevivido la represión. Aunque estos grupos de oposición han sido aislados de la población por el acoso permanente y la falta de acceso a los medios de comunicación, los mismos siguen siendo objeto de interés en el exterior.  La desaparición de Fidel les daría energía y protagonismo.  No podía descartarse que a  pesar de los esfuerzos por mantenerlos divididos, estos se pudieran unir y convertirse en una opción política para la población.

Ante todas estas circunstancias, el grupo sucesor decretó que la salud de Fidel Castro era un secreto de Estado.  Aunque lo tienen aislado, se insiste en su recuperación y no han dejado de aparecer artículos supuestamente escritos por él.  Se apoyó a Raúl Castro como “el cancerbero de la Revolución”* y se comenzaron a crear expectativas de cambios con el fin de ganar tiempo y espacio dentro y fuera de Cuba.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s