De amorinos, tabarés y moratinos

Por: Huber Matos, San José, Costa Rica

Todavía no había terminado de caer el polvo desde la visita del canciller brasileño Celso Amorin a Cuba, durante la cual negoció préstamos y convenios, cuando el presidente uruguayo Tabaré Vázquez se negaba a reunirse con los representantes de la oposición democrática en La Habana, donde  firmaba también acuerdos con el régimen.  Mientras tanto, lo que queda de Fidel Castro arremetía contra dos compatriotas, Yoani Sánchez, premio Ortega y Gasset de periodismo digital  y la Dra. Hilda Molina, fundadora y ex directora del Centro Internacional de Rehabilitación Neurológica,  ex diputada del la Asamblea Nacional del Poder Popular y ex miembro del Partido Comunista de Cuba. La Unión Europea, por insistencia del gobierno español, suspendía las sanciones contra la dictadura y como en sincronismo, un grupo de disidentes, entre los que se encuentra el indomable “Antúnez”, era arrestado por la policía política. En nuestra capital, trece pequeños  empresarios cubanos eran víctimas de una redada del Grupo Operativo de Lucha Contra las Indisciplinas del Ministerio del Interior, que en lugar de darles una notificación para que pusieran a derecho sus talleres clandestinos, les decomisaría “1938 platos, 1575 pozuelos, 2049 pellizcos para el cabello” más “maquinarias para la fabricación de objetos de plástico y de aluminio”.

No podemos evitar que los pillos tengan cómplices. Los unos necesitan de los otros.  La presencia mayoritaria de las empresas españolas en la industria turística de Cuba es producto del contubernio de España con el castrismo.  Solamente la cadena hotelera Barceló abrirá siete nuevos hoteles en los próximos tres años.  No podemos evitar que Lula favorezca a empresarios brasileños repartiéndoles algunos millones para que se usen o desusen en Cuba, fondos que les permitirán participar en la piñata en la que los fidelianos han convertido a  nuestro país.  Ni podemos evitar que un demócrata como Tabaré Vázquez, en los 15 minutos de gloria que representan su presidencia en la historia del Uruguay, vaya a Cuba en busca de halagos,  aunque estos representen más desprestigio para él que dolor para nosotros.  Nuestro sufrimiento tiene cura; su insensibilidad  nunca tendrá olvido.

¿Pena por nosotros? ¡No!  Pena por los amorinos, tabarés y moratinos del mundo. Porque pasarán a la historia de Cuba como cómplices de la tiranía.  Pena por España, sí, por España, porque Zapatero y Moratinos nos entierran hoy el puñal que afilaron ayer otros gobiernos peninsulares;  los  gobiernos que desde la dictadura de Franco hasta nuestros días alentaron a sus empresarios a aprovecharse de la situación en Cuba. Asimilemos estas experiencias, para que siempre apoyemos a los pueblos contra las tiranías, para que nunca divorciemos los derechos humanos de las inversiones, no apoyemos a un capitalismo sin solidaridad,  ni respaldemos un comercio sin moralidad.

Si olvidáramos evaluar toda esa imperdonable complicidad dentro del contexto histórico en que vivimos, tendríamos razones para lamentarnos.  Pero el panorama no es para desalentarse. ¡Todo lo contrario!  En un intento por ganar tiempo, el régimen no ha tenido otra alternativa que reconocer sus grandes fracasos.  Ahora el concierto de incompetentes que dirige Raúl Castro, cuyas únicas credenciales son las de haber vivido arrodillados ante el dictador,  creen que van a levantar la economía cubana después de haberla empobrecido sistemáticamente durante medio siglo. ¿Con qué recursos? De dónde van a sacar, no los cientos, sino los miles de millones de dólares para que Cuba se monte, no en el ferrocarril, sino en el cohete del progreso. ¿Con cuál pueblo? Piensan que el cubano que hoy les hace creer que trabaja por algo así como diez centavos de dólar por hora, o sea $17 mensuales, va a dar mañana todo lo que puede por quince centavos, o por cincuenta o por un dólar la hora.  Ni Cuba es China ni está en el Asia. Los fidelianos están soñando en un siglo donde el nuevo supercomputador Correcaminos acaba de romper la barrera del petaflop con todo el potencial de alterar la ciencia y la ingeniera tal y como se conocen hasta hoy en día.
Raúl Castro y sus cómplices luchan contra la historia.   La nueva generación no se apunta.  Yoani Sánchez no es un accidente sino una consecuencia. Quién se iba a imaginar que a estas alturas, una humilde y pintoresca filóloga desafiaría con su ingenio y sencillez a un régimen que lleva medio siglo atropellando  gente, o que a su marido, el periodista independiente Reinaldo Escobar, le sobraría testosterona para retar al mismísimo dictador, diciéndole que antes de acusar a su mujer por haber recibido un honroso premio, tenía que dar explicaciones por las condecoraciones que le había dado a dictadores famosos por corruptos y criminales. Cómo esperar que quien fuera una respetable y disciplinada compañera responsable de Fidel Castro, la Dra. Hilda Molina, iba a entregar sus medallas, reconocimientos y condecoraciones, renunciar al Partido Comunista y resultarle contestona.  O que después de 17 años de prisión, un Jorge Luis García “Antúnez”, su mujer, Iris Pérez Aguilera y otros valientes, iban a retar a la policía represiva, protestando frente a sus propias oficinas, por los abusos cometidos contra el preso Mario Pérez Aguilera.  Se equivocaron quienes creían que habían castrado los genes mambises.  ¡Esto está empezando!

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