Embajador cubano en Quito amenaza a corresponsal de martinoticias en Ecuador

Los diplomáticos cubanos rechazan la publicación del artículo de David Sosa “Cubanos humillados en su propia embajada de Quito”, del 27 de septiembre.
 
 David Sosa/ Especial para  martinoticias.com 
Respuesta a Jorge Rodríguez Hernández, Embajador de Cuba en Ecuador.
 En Hechos 8-33, del Nuevo Testamento, se lee: “En su humillación no se le hizo justicia; más su generación, ¿quién la contará?”. Esta sentencia bíblica, sabia y milenaria, podrían hacerla suya los cientos de cubanos que van a hacer alguna diligencia a la Embajada de Cuba, en Quito, y salen de allí, como en la novela de Dostoievski, Humillados y ofendidos. En primer lugar, por las más de dos horas de “cola” que tienen que hacer, enfrente de la embajada, justo al lado de las bolsas de basura. Y después por tener que aguantar las groserías no solo del policía de la Embajada (que pone a los cubanos a formar en tres filas indias, al mejor estilo cubano, ¡formen…march…!), y de la secretaria de la Embajada, una ecuatoriana llamada Soledad, quien con modales prusianos, regaña y manda a callar a los cubanos por cualquier cosa.
 Porque están conversando, porque se paran, porque se ríen… en su propia embajada. ¡Qué pecado!
 Si quieren comprobarlo, puedo adjuntarles los muchos reclamos de los miembros de la Fundación Nacional Cubana Ecuatoriana (FNCE) quienes en varias ocasiones se han quejado a la Embajada, cuestionándole por qué tienen que ser maltratados, en su propia embajada, por una extranjera de nombre Soledad. ¿Cuántos años más de soledad tendrán que soportar esos cubanos? Ojalá no cien, como en la novela de García Márquez. Pero vamos a la carta del señor Rodríguez (no lo llamo “embajador”, por respeto a su edad, aunque él me llame a mí “periodista”) donde, con ese tonito bravucón y amenazante de muchos funcionarios cubanos, el señor Rodríguez rechaza mi publicación, Cubanos humillados en su propia embajada de Quito, del 27 de septiembre, en Noticias Martí.
Miren una muestra de ese tonito: “El autor, David Sosa, ciudadano cubano que dice ser periodista, faltó a la más elemental ética y utilizó la mentira como es habitual en todos aquellos que se dedican a denigrar a su propio país para hacer “méritos” ante la potencia que agrede a su patria”.
 Conmovedora prosa del Granma. Vamos a ver, señor Rodríguez, yo no digo“ser periodista”, SOY periodista, noble oficio que he ejercido en varios medios de América Latina, por muchos años, en donde he obtenido premios internacionales, algo que usted, “embajador” -ahí sí faltando a la ética más elemental- no se molestó en averiguar-. Pero resulta que yo no tengo que presentarle a usted mis credenciales periodísticas, es usted quien tiene que presentarle las suyas (diplomáticas) a los miles de cubanos que esperan de usted algo más que sus almuerzos protocolares, sus trajes elegantes y su modo pomposo de atacar sin argumentos. A esos cubanos de a pie que han quedado en un limbo migratorio pues se les vencieron los 11 meses que da el Gobierno cubano para no quitarles el derecho a residir en su propio país, y acuden a su embajada en busca de protección, consejería y apoyo ante las frecuentes violaciones a sus derechos de las que son víctimas en este país, Ecuador, que los discrimina (y usted lo sabe),no los deja ni casarse, ni regularizarse, ni obtener un empleo digno con el que poder sobrevivir en esta tierra.
En vez de rechazar “categóricamente que en nuestra oficina consular se maltrate o humille a ningún cubano” debía usted salir alguna vez a hablar con los cubanos que esperan a ser atendidos, y preguntarles, como hice yo, qué piensan del trato prepotente y despectivo al que son sometidos diariamente. Esos 150 ciudadanos cubanos residentes en la ciudad de Quito, que se “unieron a nosotros para festejar con la tradicional caldosa, como lo hizo nuestro pueblo, el advenimiento del 51 aniversario de la creación de los Comités de Defensa de la Revolución”, son definitivamente privilegiados. Los obreros cubanos, la gran mayoría de cubanos que no recibe remesas del extranjero, no tiene parientes en empresas mixtas, ni ostenta un puesto consular privilegiado, como usted, hace mucho tiempo que no cantan aquel famoso estribillo de “Fíjese Don Kike, fíjese Marina, con esa caldosa que bien se camina”.
 Debía usted ofenderse, señor Rodríguez, con la misma vehemencia conque me llama periodista entre comillas, con las detenciones arbitrarias de cubanos que se producen en el aeropuerto de Quito, al llegar los vuelos de Tame. Con los casos de esas cubanas manoseadas por policías. Debía usted alzar su voz, como hizo conmigo en “su” embajada ante la corrupción de abogados, agentes del Registro Civil y policías migratorios de este país,  por los abusos físicos y verbales a que someten a sus conciudadanos. Contra los que retienen ilegalmente en el aeropuerto quiteño a los cubanos que llegan, y que solo los “aflojan”, como dicen en argot ecuatoriano, si pagan la bicoca de USD300 y USD400, para poder entrar a territorio ecuatoriano. Eso pese a que desde 2008 la Constitución garantiza la libre movilidad y la no exigencia de visa a ningún extranjero.
Yo, señor Rodríguez, he visitado varias veces “su” embajada, y no camuflándome como nada sino con mi nombre y apellido real, los que me puso mi madre, sin tener que fingir algo que no soy. Y voy siempre personalmente pues nunca, o casi nunca contestan los teléfonos para dar información. De hecho, a periodistas ecuatorianos que les han pedido entrevistas oficiales para abordar el tema de los cubanos, ustedes les han respondido que “no hablan de esos temas”. ¿Entonces de qué hablan? Si no lo cree, está publicado, puedo mandárselo.
 
 ¡Qué casualidad que las mejoras en la Embajada cubana en Quito se dieron después de la llegada del equipo del presentador Tony Cortés, quien filmó por horas los maltratos que los cubanos reciben ahí mismo, en las narices de su Embajada!
No veo por ninguna parte el delito de ir a mi propia Embajada a solicitar mi nuevo pasaporte, ¿o sí lo es? Dígamelo, no quisiera quedar como el señor K., el personaje de Kafka en El Castillo. Lo que sí considero grave es que, en la primera carta de rechazo que ustedes mandaron a Ecuador inmediato, dicen que ya me tienen “identificado” y que han documentado (¿filmado?) una conversación (privada) a la que ustedes me invitaron, y que se produjo en el salón consular, al que ustedes, insisto, y no yo, me invitaron a pasar para hablar de la “basura esa que había publicado contra Cuba”.
 Contra Cuba, no, contra ustedes. No mienta, en mi pasaporte cubano (puedo mostrárselo a quien quiera verlo) y en mis credenciales de medios de comunicación en los que he laborado, dice lo que soy, y de lo que vivo hace años: Periodista. Así que no pierda el tiempo llamándome “periodista”. Sí, acudí a su oficina como un cubano más, pero tuve el tiempo suficiente para hablar con la docena de cubanos que esperaban, al lado de la basura, sentados en la calle, como animales, a que los atendieran mucho después de las 09:00, que es la hora en que ustedes debían empezar la atención.
Decir que yo me oculto en una “identidad falsa para expresar sus opiniones” es una falacia suya. Yo me presenté con mi nombre y firmé la nota con mi nombre, esa es la mejor prueba de que no tengo nada que ocultar.
Ahora vamos a otro tema. Usted, a través de su consejero de prensa, Michel Ravelo, me amenaza veladamente con divulgar la conversación privada que tuvimos. Dice que la tienen “documentada” (¿filmada?), y que en ella yo me refiero  despectivamente a los ecuatorianos. Le invito a que la haga pública, a ver dónde trato despectivamente a los ecuatorianos. Pero además, le recuerdo que en este país es un acto ilegal grabar a alguien sin su consentimiento. Y divulgarlo. Me gustaría que cubanos y ecuatorianos lo vean a usted, todo un embajador, diciéndome: “Ah, ¿éste fue el que escribió esa basura contra nosotros?”.
 Fui a renovar mi pasaporte, es verdad, y ustedes me dijeron que eso se hacía en México y que en septiembre no lo estaban haciendo. ¿Y por qué no en La Habana, digo yo? Está bien que los libros cubanos se impriman en México y Colombia. Pero, ¡los pasaportes! Ni siquiera me aceptaron la solicitud, es decir el formulario diligenciado, pues como me dijo el cónsul, en septiembre no se estaban tramitando los pasaportes por “problemas técnicos”.
La tramitación del pasaporte cubano no es gratis, cuesta 206 dólares, que es un poco menos que el sueldo mínimo de este país, ustedes no le pueden decir a un ciudadano que deje el nombre y el teléfono y que “nosotros le avisamos”. Eso, señor Rodríguez, es una falta de respeto.
Usted sabe tanto de periodismo, como yo de diplomacia. Eso de responder a una nota en el medio que no la publicó originalmente (Ecuador Inmediato) es digno de Alicia en el país de las maravillas. ¡Curiosomás y máscurioso!, diría la joven Alicia. Usted cita a Martí, y yo quiero responderle con otra cita suya: “Terrible es, libertad, hablar de ti para el que no te tiene”. Usted, en su intolerancia, no ha entendido eso. Y no me venga con historias de guerra fría, deje al pobre Reagan en paz, para seguir disfrutando sus películas antiguas en la Cinemateca, y asuma su propia prepotencia. Martí Noticias, el medio al que usted califica como una fuente no confiable, fue el medio elegido por Pablo Milanés para decir las verdades que, según sus palabras, no le permiten decir en el Granma. Y ahora lo está pagando. Ayer se ha sabido que sus canciones no se están pasando en la radio cubana. Sólo por decir en Miami lo que dijo.
Por último, señor Rodríguez, el próximo lunes, como me dijeron que se reanudarán las gestiones para renovar pasaportes, estaré allí, a las 09:00 en punto. Aunque me vuelvan a retener mi grabadora en la puerta, y aunque me miren mal. Ese Martí que ustedes tienen presidiendo su salón de protocolo, no es solo de ustedes, es de todos los cubanos. Es el mismo Martí que dijo alguna vez: “Cuba nos une en extranjero suelo”. No se le olvide, por favor.
 
David Sosa Delgado
 Periodista sin comillas

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